La Masía

La Capsa de Llum es una masía catalana construída entre los siglos XVII y XVIII. Ha sido restaurada en la primavera de 2017 respetando al máximo la estructura y la esencia de una casa rural propia de la zona en la que se encuentra, con el objetivo de sumarle a su fuerte carácter rústico, un aspecto más moderno y  funcional.

Sus 350m2 combinan suelos típicos de las masías catalanas, paredes de piedra vista, vigas de madera, techos con bóveda catalana de ladrillo, materiales naturales y muebles de época, con objetos y complementos contemporáneos, una cuidada iluminación, WIFI de alta velocidad (fibra óptica), chimeneas modernas y calefacción central en todas las estancias.

Además, ¡este verano 2019 estrenamos piscina!

Los dormitorios

En la Capsa de Llum disponemos de 5 dormitorios que pueden dar cabida a 16 personas. Cada una tiene su propia personalidad. Te invitamos a descubrir qué se esconde tras sus nombres...

El Festeig: una cama de matrimonio

Els Pardals: una cama de matrimonio y un cómodo sofá-cama doble

El Firmament: una cama de matrimonio (que puede dividirse en dos individuales)

La Petite Suite: una cama de matrimonio (+ baño completo independiente)

Les Lliteres: dos literas + dos "camas nido"

Los espacios comunes

En la Capsa de Llum hemos creado diferentes espacios tanto para compartir en grupo con la familia o los amigos, como para desconectar.

Disponemos de:

LA LUDOTECA (O HABITACIÓN INFANTIL)

Una habitación pensada especialmente para los peques de la familia, con una cuidad selección de libros,  juguetes y materiales para dibujar.

 

LA SALA DE CINE Y BILLAR

Una habitación con un billar americano, y con una pantalla de 52" para disfrutar del mejor cine.

 

EL COMEDOR

Un luminoso comedor con una gran mesa.

 

EL SALÓN

Un salón con cómodos sofás, libros, altavoces bluetooth y una estufa de leña.

 

EL RECIBIDOR (O SALA POLIVALENTE)

Un gran espacio diáfano de 35m2 que podrás usar para lo que quieras: desde practicar yoga en grupo o leer, hasta montar nuestro Scalextric.

 

LA COCINA

Una cocina acogedora y bien equipada (con fogones a gas, horno eléctrico, lavavajillas, microondas, etc.)

 

LA GALERÍA

Una luminosa galería, ideal para desconectar.

EL SOLARIUM

Una gran terraza para tomar el sol, darte una ducha al aire libre, admirar el campanario de la Iglesia milenaria del pueblo, y los campos y montañas que lo rodean, y al caer la noche, mirar las estrellas con nuestro telescopio.

EL JARDÍN

La parte de atrás de la casa da a un bonito jardín de 200m2, con piscina (de 4x2 metros), césped y numerosos árboles. Incluye una zona habilitada para comer con barbacoa, una mesa de ping-pong, tumbonas, una hamaca, y un columpio para los más peques.

LOS BAÑOS

Tres baños completos: dos con bañera y ducha (uno de ellos perteneciente al dormitorio "La Petite Suite"), y uno con ducha.

La historia

Recuerdo la primera vez que vimos la casa.

Su antigua puerta de madera apareció en uno de los pequeños callejones que rodean la imponente Iglesia milenaria del pueblo. Al franquear sus gruesas paredes de piedra, nos encontramos en el recibidor, un espacio grande y bastante oscuro donde antiguamente dormía el ganado. Teníamos la sensación de estar en una casa de pueblo pero cual fue nuestra sorpresa cuando al subir por unas escaleras a la primera planta, nos recibió una luz tan cálida como abundante que inundaba cada rincón de una gran sala con techos altísimos, donde podía apreciarse el origen de tanta claridad: dos grandes claraboyas de cristal ganadas al tejado. Con razón en el pueblo la llaman "la casa gran", pensé.

Aquel espacio nos enamoró irremediablemente, y fue en ese momento cuando cruzando rápidamente nuestras miradas, supimos que habíamos encontrado el lugar. Así pues, decidimos lanzarnos a la aventura y asumir la responsabilidad de seguir cuidando de aquella casa centenaria. Pero nuestra visita todavía no había acabado. Aquella gran sala daba a un jardín amurallado, lugar donde nos esperaba una nueva sorpresa: no estábamos en una casa de pueblo, ¡sino en una masía! Desde allí podíamos apreciar perfectamente la fachada original de la construcción, con su techo a dos aguas y su típica estructura de masía catalana.

Poco después, nos enteramos que 100 años atrás, la casa albergaba la escuela de la provincia. Fue entonces cuando Rebecca, mi mujer, dijo: "Es una caja de luz." Y no se refería solo a aquel gran espacio lleno de luz, sino a la iluminación que trae consigo el conocimiento. Además, para un fotógrafo como yo, la caja de luz tiene otro significado añadido pues es la herramienta que usamos para ver las diapositivas, es decir, para iluminar un cuerpo opaco, haciéndolo visible... así que estaba claro: ¡ya teníamos nombre!

¡Esperamos que nuestra casa os ilumine también a vosotros, haciéndoos pasar unos días inolvidables junto a vuestros seres queridos!